12.8.- Contaminación por óxidos de carbono
12.8.4.- Contaminación por dióxido de carbono. El efecto invernadero

El CO2 no se considera un contaminante atmosférico porque es un constituyente natural del aire.

Existe un ciclo natural de los óxidos del carbono representado en la siguiente figura:

 

El hombre está alterando dicho ciclo por la constante emisión de dióxido de carbono y por la creciente tala de árboles que lo eliminan al realizar la función clorofílica. La tendencia actual es que los niveles de CO2 en la atmósfera aumenten a razón de 0'7 ppm al año.

De cada 100 unidades de energía solar entrante en la atmósfera, 34 son irradiadas hacia el espacio (fundamentalmente porque son reflejadas por las nubes), 19 son absorbidas por la atmósfera (las más energéticas por el ozono y el resto por otras muchas partículas entre las que predomina el vapor de agua) y 47 unidades son absorbidas por la Tierra. En las regiones polares, al estar la superficie cubierta de hielo y nieve, la reflexividad es mayor, pero en las zonas ecuatoriales, en su mayor parte cubierta por el agua de los océanos, gran parte de la energía recibida es absorbida.

El CO2 se comporta como un filtro en un solo sentido, permitiendo que pase la luz visible en una dirección, pero impidiendo que la luz de longitud de onda mayor se desplace en sentido opuesto. El vapor de agua actúa de la misma forma, pero, por el contrario, la cantidad de esta sustancia en la atmósfera no se ve incrementada por las actividades humanas.

Los análisis de las burbujas de aire encerrado en los hielos glaciares de la Antártida, confirman que desde hace unos 10.000 años hasta hace unos 300 años las concentraciones de los llamados gases invernadero, CO2 y CH4, se mantenían constantes (260 ppm para el primero y 0'7 ppm para el segundo). Hace unos 100 años las concentraciones de los dos gases comenzaron a subir vertiginosamente hasta alcanzar los valores de actuales de 350 ppm para el CO2 y 1'7 ppm para el CH4.

Estos cambios de concentración, podrían elevar la temperatura del globo entre 0'8 y 2'9 ºC. Este incremento puede tener efectos negativos en las plantas y animales, también podrían elevar el nivel de agua de los océanos por fusión de los casquetes polares, pudiendo sumergir muchas áreas y ciudades costeras.

Algunos investigadores han propuesto medidas técnicas para contrarrestar el cambio climático, por ejemplo:

  • remover el polvo en la alta atmósfera para dispersar la luz solar.

  • muchos economistas apuestan por otra opción que es la adaptación a estos cambios.

  • la tercera opción y más viable es la prevención: evitar la acumulación de gases invernadero, reduciendo el consumo de combustibles fósiles, que además de frenar el calentamiento de la Tierra, mejoraría la visibilidad y reduciría la deposición ácida; sustituir el carbón por gas natural; apoyar más las energías renovables; fomentar la reforestación, gradual eliminación de los CFC y modificación de ciertas prácticas agrícolas.

Lo que resulta más alentador es que las personas y las instituciones comienzan a tomar conciencia de que sus acciones comienzan a tener consecuencias no sólo locales sino globales para la atmósfera y la habitabilidad del planeta.

 

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