12.4.- Los óxidos de Nitrógeno
12.4.5.- Control de la contaminación por óxidos de nitrógeno

La toxicidad de los óxidos del nitrógeno se da para niveles de concentración superiores a las que se encuentran actualmente en la atmósfera, siendo el NO2 cuatro veces más tóxico que el NO. A concentraciones más altas, el NO2 produce irritaciones nasales y oculares, dificultades respiratorias, edema pulmonar y finalmente la muerte para concentraciones superiores a las 100 ppm. En las plantas producen pigmentaciones en las hojas y hasta necrosis. Algunos tintes textiles pierden el color en contacto con los óxidos de nitrógeno.

Para reducir la emisión de óxidos de nitrógeno en los motores de combustión se pueden utilizar dos métodos:

  1. reciclar de un 10 a un 20 % de los gases expulsados. Esto disminuye la temperatura de combustión y por lo tanto la formación de NO. Si el reciclaje no es muy preciso puede afectar a la economía del motor; a su rendimiento.
     

  2. Introducir un catalizador en el tubo de escape que aumente la velocidad de la reacción:

CO (g) + NO (g)             CO2 (g) +1/2 N2 (g)

ecuación muy desplazada hacia la derecha (Kc = 1060) pero es muy lenta a temperatura ambiente.

El inconveniente del uso de catalizadores es que se envenenan con mucha facilidad; los carburantes tienen que ser muy puros y en ausencia de plomo, metal que se está utilizando para aumentar el octanaje de las gasolinas, a través del tetraetil plomo, según la reacción:

                       Pb(C2H5)4 + C2H4X2 + 16 O2       PbX2 + 10 CO2 + 12 H2O

De esta manera, con el uso de catalizadores, se consigue un efecto doble: la eliminación de los óxidos de nitrógeno y de la contaminación por plomo, que también produce muchos efectos nocivos.

 

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