Biografías
Julia Hall Bowman Robinson

Julia Hall Bowman Robinson (1919 - 1985)Julia Bowman nace el 8 de Diciembre de 1919 en Sant Louis (Missouri) y dos años después queda huérfana de madre, lo que provoca que su padre la envíe con su hermana Constance a casa de su abuela en Arizona. Poco después su padre se vuelve a casar y se reúne con sus dos hijas, para posteriormente trasladarse todos a San Diego, ya que su nueva esposa insistía en establecer su hogar donde sus hijas pudiesen estudiar para ser económicamente independientes. Tres años después nació su hermana Billie, lo que coincidió con un ataque de escarlatina de Julia. Esto hizo que se alejara de su familia durante una cuarentena que se prolongó debido a unas fiebres reumáticas. Como consecuencia, sufrió serios problemas cardiacos que arrastraría de por vida. Las largas convalecencias que pasó hicieron que se le acentuara un carácter muy tímido con los demás, hasta el punto de que su hermana Constance hablaba por ella.

Desde pequeña se sintió atraída por los números naturales. En el instituto de San Diego cursó algunas asignaturas de Matemáticas básicas, aunque echaba en falta que le ofrecieran problemas adicionales un poco más avanzados. La orientación científica que iba adquiriendo preocupaba a su madre, sin embargo, su padre tenía claro que el futuro de su hija era casarse con un profesor que pudiera mantenerla desahogadamente.

En 1936 ingresa en el Sant Diego State College, donde era la única mujer en ciertas asignaturas como Matemáticas y Física, graduándose con honores. Aunque su idea más cercana a la ionvestigación matemática procedían de la lectura del libro de Bell, decide ir a la Universidad de California (Berkeley) animada por algunos de sus profesores, a pesar de la idea que tenía sobre las limitaciones profesionales de la mujer en la Ciencia. En Berkeley descubrió entusiasmada las verdaderas matemáticas.

En 1941 se casa con Raphael Robinson, su profesor de teoría de números. La posición de su marido, profesor en Berkeley, le ayudó bastante profesionalmente. No obstante, cuando se casaron, existían en la Universidad unas normas que impedías a los miembros de un matrimonio enseñar en el mismo departamento, el casamiento significó para Julia la pérdida de su plaza de asistente. Una vez casada se centro en lo que la sociedad esperaba de una mujer: cuidar de su casa y tener hijos. Queda embarazada, pero sus problemas de corazón se agravan de tal forma que pierde al hijo y le diagnostican que moriría pronto. Esto la llevo a una gran depresión de la que pudo salir gracias a la medicina de las mateméticas.

Si hubiese que resumir sus aportaciones más relevantes, destacaríamos su contribución a la solución de uno de los problemas de la lista de Hilbert, el décimo. Aunque quizá sea mejor empezar por el principio.

A finales de 1942, Julia asistió a un seminario sobre algunos de los resultados de Gödel (1906 - 1978), impartido por el profesor Tarki (1902-1983). En dicha charla, el citado profesor leyó una carta de un amigo matemático en la que le preguntaba si era posible definir la suma en función de sucesores y multiplicadores. Un par de días después, Julia le daba una definición bastante complicada resolviendo dicho problema. Ello hizo que Tarsi le propusiera trabajar en su tesis sobre algunas relaciones algebraicas, pero el tema no le interesaba demasiado a Julia.

En uno de los comedores del !club de los hombres¡ de la facultad, Tarsi le comentó a Raphael un problema que le estaba atormentando y en cuya solución no podía progresar. Dicho problema estaba relacionado con la obtención de una definición de los enteros en el cuerpo de los números racionales. Cuando Raphael le comentó a Julia su conversación con Tarsi, ella quedó entusiasmada con el problema y de inmediato comenzó a trabajar sobre el asunto por su cuenta. Había decidido su tema de tesis, que leyó en 1948, titulada Definibilidad y problemas de decisión en aritmética, donde probó que se podían definir los números enteros aritméticamente en función de la definición de número racional y ciertas operaciones.David Hilbert (1862-1943)

Una vez terminada la tesis, empezó con el décimo problema de Hilbert. El origen de su interés estuvo, otra vez, en una conversación de Tarsi con su marido. El décimo problema de Hilbert dice lo siguiente: ¿Existe un método universal que, con un número finito de pasos permita decidir si una ecuación diofántica dada tiene o no solución?

Resolver una ecuación diofántica es encontrar las soluciones enteras o racionales de una ecuación algebraica con coeficientes enteros o racionales. Se sabe que hay ecuaciones diofánticas que se pueden resolver y otras no, pero el décimo problema nos pide demostrar si existe un método universal que nos asegure el sí o el no para cualquier ecuación de ese tipo.

En 1961, Julia publicó un artículo conjunto con Martin Davis y Hilary Putman en donde se daban lo que se denomina las hipótesis de Robinson, que consisten en encontrar una relación diofántica que tuviese un cierto tipo de crecimiento. Si se encontraba dicha relación, quedaría resuelto el problema de forma negativa. Se puede decir que el trabajo duro para la solución se encontraba en ese artículo y, en otras anteriores de Julia.

Desde 1971 hasta 1970 sufrió con la obsesión de encontrar la solución, hasta el punto de no poder dedicarse casi a otra cosa; pero en 1970, un joven ruso, Yuri Matijasevich, dio con la relación del tipo de las hipótesis de Robinson, usando los términos de la sucesión de Fibonacci. Algunos matemáticos dijeron que había estado ciega al no ver la solución por si misma cuando estaba tan cerca.

Por su contribución al décimo problema  quedaría suficientemente clara la gran valía de esta mujer, y más teniendo en cuenta las enormes dificultades que tuvo a lo largo de su vida. En cualquier caso, no podemos dejar de mencionar que le corresponde el honor de haber sido la primera mujer matemática de la Academía Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.

Aunque parezca imposible, sólo a partir de 1976 consiguió una posición de profesora a tiempo completo. De 1978 a 1979 ocupó la vicepresidencia de la Sociedad Matemática Americana (AMS) y posteriormente, en 1982 y hasta 1984, fue elegida presidenta de dicha asociación, siendo también la primera mujer que ocupó dicha responsabilidad.

En 1982 la Asociación de Mujeres en Matemáticas le dedicó su evento anual destinado a honrar a mujeres que hayan realizado contribuciones fundamentales a la matemática. En 1983 se le concedió el premio McArtur, beca para respaldar el trabajo de científicos del más alto nivel. En 1985 asumió la dirección de la Academia Americana de Artes y Ciencias.

Murió de leucemia en Oakland, California, el 30 de Julio de 1985 a los 65 años de edad.

 

 

María Laura Escotet Daher

 

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