Biografías
Julien Offray de la Mettrie

Julien Offray de la Mettrie (1709 - 1751)Julien Offray de La Mettrie (1709-1751) fue un doctor y filósofo de nacionalidad francesa que vivió unos escasos 42 años.

Cuando terminó de estudiar teología durante años, repentinamente optó por la profesión de medicina. Estudió esta carrera en Leiden, y en 1742 retornó a su país de procedencia para trabajar como cirujano militar.

Hubo un tiempo que cogió una fuerte fiebre, hecho que le llevó a estudiar y a tomar observaciones sobre su propia acción del pulso acelerado en el pensamiento, las cuales le llevaron a deducir que el fenómeno físico era el mismo cambio orgánico en el cerebro y sistema nervioso. En uno de sus originales escritos filosóficos: “Historia natural del alma”, que más tarde se cambió por “Tratado del alma”, trabajó este argumento. La fuerte impresión que causó su publicación hizo que decidiera esconderse en Leiden, lugar donde progresó con su teoría de manera absoluta, resuelta y valiente. Creó seguidamente dos escritos más: “El Hombre Máquina” y “El Hombre Planta”, ambos considerados materialistas.

La ética de estas bases fue elaborada en “Discurso sobre la felicidad” y en “El arte de Gozar o La escuela de la Voluptuosidad”, en los cuales plantea que el final de la vida se encuentra en los placeres de los sentidos, y que la virtud puede reducirse a amor propio. El ateísmo es el único modo de afianzar la felicidad del mundo. Cuando la muerte se alcanza, “la farsa se acaba”.

Tan provocativa fue la reacción contra Julien y su reflexión que éste vio necesario salir de los Países Bajos para cobijarse en Berlín, donde Federico el Grande además de aprobarle continuar su práctica médica, lo tituló lector de la corte. Allí, la Mettrie escribió su principal ejemplar “Discurso sobre la felicidad” (1748), que hizo que líderes de la ilustración como Voltaire, Diderot y D’Holbach lo desaprobaran.

Las personas que estaban en desacuerdo con la filosofía de Julien aprovecharon su fallecimiento para afirmar que el sensualismo ateo acaba de esta forma.

El embajador francés Tirconnel estaba bastante agradecido por haberlo curado de una enfermedad. Como consecuencia, se dio un festín para elogiar su rápida recuperación. En este banquete, Julien tomó una generosa cantidad de paté de trufas. El resultado fue una desarrollada fiebre tan inesperada como sorprendente que intentó curar con una sangría hecha por él mismo, que acabó con su vida.

 

   Alba Benito Lerma

    

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