Biografías
Julius Robert von Mayer

Julius Robert von Mayer (1814 - 1878)Heilbronn (Württemberg, Confederación Alemana) 25 de noviembre de 1814 - Heilbronn (Württemberg, Imperio Alemán) 20 de marzo de 1878

Hijo de un farmacéutico, tras obtener la graduación en sus estudios secundarios acudió a la Universidad de Tübingen entre 1832 y 1837. Al año siguiente recibiría el título de doctor, a pesar de haber sido expulsado durante un año de la universidad por pertenecer a una asociación apolítica ilegal de estudiantes, y "acudir sin autorización a una recepción con vestimenta inapropiada" al mostrar en sus ropas los colores de la misma organización universitaria prohibida. Tras permanecer un año en París, en 1840, se embarca como médico a bordo de un navío holandés con destino a Indonesia. Si bien los fenómenos de la naturaleza no atraían su atención especialmente, más allá de una simple curiosidad intelectual, fue durante aquel viaje que se cruzó en su mente una pregunta que haría cambiar su forma de pensar, de repente surgió en él la inquietud por comprender por qué las olas en tiempo de tormenta son más cálidas que las de un mar en calma, o de otro modo, si la temperatura cambia a causa de una única fuente de calor o bien, puede ser resultado de la acumulación de fuentes directas o indirectas.

En Java descubrió que en los trópicos la diferencia de color entre la sangre venosa y arterial era menor en dichas latitudes. Explicó este fenómeno afirmando que en las zonas con clima caliente se necesita un grado de oxidación menor de los alimentos en el interior del cuerpo para mantener la temperatura interna de éste. En la sangre el oxígeno está ligado a la hemoglobina que es la responsable del color de la sangre.

Desde su regreso en Febrero de 1841, todos sus esfuerzos se centraron en descubrir en qué modo el calor es o no energía.

A partir de 1841, a pesar de ganarse la vida como médico, su interés por la física se acrecentó, de modo que con gran entusiasmo envió a una publicación científica importante un Teorema sobre la Conservación de la Energía. Por desgracia la escasez de conocimientos matemáticos y físicos precisos, hicieron que los errores que contenía su propuesta bastasen para que no fuese publicada ni tenida en cuenta. Sin embargo, obstinado en sus ideas, se reunió con el profesor de física, Johann Gottlieb Nörremberg, de la Universidad de Tübingen que también negó sus postulados, pero que por contra hizo que su oposición le aportara una nueva y valiosa inspiración, la necesidad de conseguir pruebas experimentales irrefutables a su hipótesis. De aquí que su primer experimento consistiera en el sencillo ejemplo de generar energía calorífica aumentando la energía cinética de las moléculas de agua, logro que fue publicado en 1842, en Anales de Química y Farmacia, pero no sólo consiguió este pequeño avance sino que en 1845, establecería una muy buena aproximación para el factor de conversión entre calor y trabajo, actualmente calculada en 4.18 J/cal, demostrando de manera definitiva que existe una transferencia de energía entre ambos estados, afirmaba por tanto Julius con sus experimentos, el Primer Principio de la Termodinámica, que calor y trabajo son dos formas de energía que pueden devenir una en otra. Primer paso imprescindible para la confirmación del principio general de conservación de la energía establecido en 1847 por Hermann von Helmholtz.

Pero todo su esfuerzo fue en vano, la mayor parte de sus hallazgos fueron ignorados cuando no repudiados, sólo los más afortunados fueron capaces de apreciar la brillantez y crucial aportación de sus ideas, pero fue por ello que cuando sus trabajos fueron tenidos en cuenta, no significaron para él ningún honor sino que su valía fue otorgada a otros como Helmholtz o Joule. En 1848, dos de sus hijos murieron repentinamente en muy poco tiempo, de modo que su salud mental se resintió de tal modo que el 18 de mayo de 1850 cometió un intento de suicidio que lo condujo a un sanatorio mental a causa de la depresión que padecía, al unirse el abandono y menosprecio de la comunidad científica con la fatalidad de la vida. Al fin diez años después, 1860, se reincorporó a la vida pública y fue durante su ausencia que sus logros comenzaron a reconsiderarse en la medida en la que merecía. En 1859, recibió el título de doctor honoris causa de la Universidad de Tübingen, y en 1862, John Tyndall, recuperó sus trabajos durante unas conferencias en Londres, los años oscuros del olvido fueron pasando, y con nuevos ánimos en 1867 volvería a publicar Mecánica del Calor. En 1868 se le concedió el privilegio de caballerosidad pudiendo anteponer von a su apellido, finalmente en 1871, recibió la medalla Copley de la Royal Society. A la edad de 63 años, apenas unos días antes de la primavera de 1878, cuando la energía del sol calienta el aire y se transforma en calor, Julius Robert von Mayer fallecía a causa de la tuberculosis.

A veces los caminos de la ciencia y el conocimiento son crueles y vanidosos otorgando honores y gloria a quien no la merece u olvidando a quienes se sacrifican en pos de ellos. ¿Si un hombre sabe más que otro, no habrá otro que sepa mucho más, y si un hombre sabe menos que otro, no habrá otro que sepa aún menos, si no somos capaces se descubrir al más sabio de todos o al más ignorante, no es acaso entonces el honor, la fama y la gloria que rodean a los sabios, vanidad cuando no mercantilismo?. Mayer fue ignorado por su escasa capacidad para hacerse entender, su tendencia a la especulación o sus convicciones religiosas, pero también por la maraña de prejuicios que los más aptos, ignorantes ellos al igual que cualquier otro, pusieron ante sus ideas. Difícil entender a quien se anticipa, y más difícil aún saber reconocer y aceptar a los que saben más que nosotros mismos.

 

          

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