Biografías
William S. Knowles

William S. KnowlesNació el 1 de Junio de 1915. Acudió a un internado en Berkshire en la zona oeste del condado de Massachusetts. Aunque no destacaba en deportes sí lo hacia en ciencias y matemáticas. Al terminar su educación secundaria donde tuvo su primer contacto con la química fue admitido en Harvard donde huyó de las asignaturas de corte más humanista y se inclinó por las matemáticas, además de la química orgánica.

Se graduó en 1939, aunque nunca sin conseguir notas excelentes, sí buenas, siempre en torno al notable, aunque sin llegar al sobresaliente. Se trasladó a la Universidad de Columbia a seguir ampliando sus estudios con el doctor Elderfield. En 1942 empezó a trabajar en Dayton (Ohio) en los laboratorios Thomas y Hochwalt, tras haberse doctorado en Columbia.

En 1944 fue cedido a San Luis para trabajar sobre materiales plastificadores. Tras la II Guerra Mundial el descubrimiento de la cortisona abrió un gran espectro de trabajo dentro del campo farmaceútico y la empresa Monsanto contrató al Profesor Woodward con la idea de comercializar los productos sintéticos de este fármaco. Fue invitado a participar con ellos. Así fue como pasó nueve meses en el laboratorio de Cambridge donde lo que más le sorprendió fue la memoria del profesor Woodward que no necesitaba llevar archivos de los experimentos, lo recordaba absolutamente todo.

Al final de la década de 1950 empezó a trabajar sobre estudios cinéticos, utilizando su formación matemática. El trabajo por el que se le ha concedido el premio Nobel se comenzó a mediados de la década de los 60 y ha trabajado en él hasta que se jubiló en 1986. Desde entonces pasa el tiempo en una casa de campo en Jackson Hole, Wyoming.

 

Premio Nobel de Química 2001

Los estadounidenses William Knowles (U. de Columbia, en St. Louis) y Barry Sharpless (Instituto de Investigación Scripps, en California), junto a Ryoji Noyori (Universidad de Nagoya, Japón), recibieron el premio Nobel de Química en reconocimiento a la aplicación que han tenido sus estudios para la fabricación de una amplia variedad de medicinas, incluyendo antibióticos y uno de los tratamientos más comunes contra el Parkinson.

Los premiados han abierto un campo de investigación completamente nuevo en el que es posible sintetizar moléculas y materia con nuevas propiedades.

Los tres científicos resolvieron uno de los problemas clave en la elaboración de fármacos: las moléculas de muchas sustancias empleadas como drogas adoptan dos formas que son reflejo una de la otra, al igual que las manos derecha e izquierda. Las células humanas sólo responden a una de ellas, mientras que la otra permanece inactiva o, incluso, puede llegar a causar un desastre como las malformaciones congénitas provocadas por la talidomida en los años 60.

Para superar este problema, los especialistas crearon catalizadores químicos que producen sólo la configuración útil de dichas moléculas, dando lugar a drogas más potentes y eliminando efectos secundarios.

En el caso de Knowles (84), su trabajo llevó a la creación de la L-dopa, droga usada para aliviar los temblores y la rigidez del Parkinson.

 

 

Mireia Navarro

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