1.4.- Los orígenes de la Química moderna

Podemos situar el origen de la química moderna a mediados del siglo XVIII. El empleo sistemático de la balanza permitió que la química abandonara su carácter cualitativo, pasando a ser una ciencia cuantitativa con nuevos elementos de juicio que propiciaban la reproducción de experimentos para su contrastación o refutación.

El nacimiento de la química moderna fue posible gracias a la gran cantidad de saberes empíricos acumulados previamente que provenían de las contribuciones realizadas por la Alquimia, la Medicina, la Metalurgia y la Farmacia.

El interés de los alquimistas se centraba en obtener plata y oro a partir de otros metales y encontrar el “elixir de la vida”. Por otro lado, la metalurgia estaba más preocupada por el desarrollo de artes prácticas relacionadas con el tratamiento de los metales y sus minerales; y los médicos y los boticarios se centraban más en el tratamiento de enfermedades.

El impulso alcanzado por la Medicina y la metalurgia durante el siglo XVI propició el progresivo abandono de las prácticas puramente alquimistas, perdiendo su carácter secreto y librándose de los principios místicos y esotéricos que las inspiraban. Por otro lado, la aparición de la imprenta, supuso un gran auge para la ciencia gracias a que hizo accesibles los textos a un público cada vez más extenso.